LA RESPUESTA DE TRUMP POR PUERTO RICO DIVIDE OPINIONES

    LA RESPUESTA DE TRUMP POR PUERTO RICO DIVIDE OPINIONES

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    WASHINGTON (CNN) -Puerto Rico y Washington parecen más distantes que a solo 2,400 kilómetros; de hecho están experimentando una versión diferente de la realidad.

    A nueve días de que el huracán María arrasó la isla, reportes de noticias y videos de una desgarradora crisis humanitaria están chocando con la evaluación optimista del gobierno estadounidense de Donald Trump del esfuerzo de socorro.

    Y a medida que se revela la difícil situación de los isleños, la Casa Blanca corre el riesgo de quedar más expuesta políticamente en un momento en que ya está siendo golpeada por una marea de escándalos y derrotas, incluida la controversia sobre los miembros del gabinete que utilizan jets privados y el último intento fallido por derogar el Obamacare.

    Y recurrió a una táctica que le es familiar cuando está bajo el fuego: atacar a los medios de comunicación.

    “¡Espero que la prensa nos trate justamente!”, escribió.

    “FEMA (la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) y los servicios de emergencias están haciendo un GRAN trabajo en Puerto Rico. Comida masiva y agua entregadas. Muelles y red eléctrica muertos. Los lugareños tratando verdaderamente de ayudar, pero muchos han perdido sus hogares. Los militares están ahora en el sitio y yo estaré allí el martes. ¡Espero que la prensa nos trate justamente!”, tuiteó desde su cuenta @realDonaldTrump.

    Trump regresó a Twitter el viernes por la mañana para defender la respuesta de su gobierno después de que el gobernador de Puerto Rico apareciera en CNN: “El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, acaba de decir: ‘El gobierno y el presidente, cada vez que hablamos, han cumplido…”. En un segundo tuit, Trump continuó: “… El hecho es que Puerto Rico ha sido destruido por dos huracanes. ¡Tendremos que tomar grandes decisiones sobre el costo de su reconstrucción!”.

    Parte del problema es la forma en que el gobierno está hablando de Puerto Rico.

    El martes, Trump se jactó repetidamente durante una conferencia de prensa de que su equipo estaba haciendo un “gran trabajo” y dijo cuán “agradablemente” había sido tratado por el gobernador de la isla, quien dijo que elogió el trabajo del gobierno.

    Tres días después, incluso a medida que surgían escenas angustiosas del territorio, la secretaria de Seguridad Interior de Trump, Elaine Duke, describió la respuesta federal al desastre como “una buena noticia”.

    Los comentarios aún no parecen coincidir con la notoriedad del comentario del ex presidente George W. Bush a su director de FEMA, Michael Brown, de que estaba haciendo un “excelente trabajo” durante el huracán Katrina.

    Pero las desafortunadas evaluaciones podrían perseguir al gobierno si la situación en Puerto Rico se deteriora aún más.

    La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulin Cruz, rechazó la valoración de Duke.

    “Tal vez desde donde ella está parada es una buena noticia”, dijo en New Day.

    “Cuando está bebiendo de un arroyo eso no es una buena noticia, cuando no tienes comida para un bebé, eso no es una buena noticia”.

    CONDICIONES

    Y ya están entrando en conflicto con la realidad emergente de la vida en Puerto Rico, donde casi la mitad de la población sigue sin agua potable, los hospitales luchan por mantenerse abiertos, los alimentos escasean y el 97% de las personas no tienen electricidad. Reporteros relataron el jueves historias conmovedoras de la vida después de María, incluida la de una mujer que sufre de diabetes y una infección, que fue llevada al hospital por el equipo de la cadena noticiosa.

    “¿Dónde está la caballería?”, preguntó el senador demócrata Bill Nelson en Twitter.

    Nadie está diciendo que responder a un desastre de tal magnitud sea fácil.

    Los funcionarios de la FEMA están agotados después de ocuparse de su tercer huracán masivo en pocas semanas después de que Harvey golpeara Texas e Irma arrasara con Florida. Puerto Rico es menos desarrollado y rico que esos estados, y los retos logísticos de ayudar a una isla en alta mar con terreno montañoso son inmensos. El territorio también carece de la red de ONGs y grupos del sector privado que ayudaron cuando las tormentas golpearon el territorio continental de Estados Unidos.

    La Casa Blanca dijo el jueves que 10,000 trabajadores de socorro federales y más de 7,000 soldados estaban en la isla en una operación que en muchos aspectos tiene más en común con los esfuerzos estadounidenses por mitigar los desastres naturales en Haití que las tormentas en la parte continental de Estados Unidos.

    Sin embargo, hay preguntas cada vez mayores acerca de si el gobierno hizo lo suficiente para prepararse para la tormenta, y si las acciones que ha tomado desde entonces han sido suficientes. Y la repetida explicación de los altos funcionarios de cuán dura es la situación está empezando a desgastarse.

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