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    China sella el poder de Xi y lo autoriza a gobernar indefinidamente

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    El Congreso del Pueblo derogó los límites a los mandatos presidenciales que habían sido instaurados en los 80.
    – Una máquina de propaganda tan fuerte como la de Mao 

    Xi Jinping lo consiguió: no solo es el Presidente chino que ha acumulado más poder desde Mao Zedong, sino que ahora lo tiene por tiempo indefinido, como el “gran timonel”. En una votación anónima con un disenso mínimo (2.958 a favor, dos en contra, tres abstenciones y un nulo), el Congreso Nacional del Pueblo cambió la Constitución para derogar los límites a los períodos presidenciales de cinco años, que rigieron las últimas décadas.

    La medida marca el regreso del Partido Comunista China (PCCh) al régimen dirigido por una sola persona, una figura similar a la de un emperador.

    Esa fue una de las 21 reformas aprobadas ayer. La otra que termina de cimentar el poder del Presidente es la decisión de inscribir en la Carta Magna el nombre y el pensamiento político del Mandatario, como lo están las ideas de Mao. Con esto, la “filosofía Xi” deberá estudiarse en las escuelas y cualquier crítica hacia el Presidente podría ser considerada anticonstitucional.

    Los cambios -que habían sido anunciados hace más de un mes- están desmantelando partes del orden político instalado inicialmente por Deng Xiaoping, quien llevó a China por un camino de apertura y liberalización económica. Eso incluye un sistema de liderazgo colectivo y regular, así como transiciones ordenadas de poder, recuerda The New York Times. Estas reglas buscaban limitar liderazgos caprichosos que en el pasado resultaron en experimentos como la Revolución Cultural (1966-1976), un período de fuerte persecución a los intelectuales y que terminó con miles de muertos.

    “Deng intentó asegurarse de que las tragedias del período de Mao no volvieran a suceder (…) Pero no pudo cambiar por completo las instituciones del partido. Y ahora (esos cambios) están siendo revertidos. Creo que una motivación para esto es fortalecer el control estatal sobre la economía y sobre la sociedad en general”, comentó a “El Mercurio” Andrew Nathan, experto en política china de la Universidad de Columbia.

    Sin embargo, otros analistas son cautos al afirmar que Xi no se ha apartado demasiado de la era Deng. “Después de todo, el pensamiento de Xi es el socialismo con características chinas para la nueva era. Deng construyó la idea del socialismo con características chinas y ese sigue siendo el parámetro de la reforma que China está usando”, sostiene Kerry Brown, profesor de estudios chinos y director del Instituto Lau China del King”s College London. “No es algo personal. Él es fundamentalmente un servidor del partido. China es demasiado grande y compleja para que un solo hombre tome las decisiones”, agregó.

    La deriva hacia un gobierno unipersonal de Xi ha alimentado los temores a que Beijing esté complicando los esfuerzos para evitar los excesos de un gobierno autócrata y hacer la regulación económica más estable y predecible, dijo The Associated Press.

    El portavoz de la legislatura sostuvo ayer que abolir el límite de mandatos solo pretende equiparar el cargo de Presidente con los otros puestos de Xi como líder del Partido Comunista y la Comisión Militar Central, que no tienen límites de mandato. El presidente del comité legal, Shen Chunyao, rechazó como “infundados” todos los temores sobre una excesiva concentración de poder en manos del Mandatario.

    Observadores consideran la maniobra como la culminación de los esfuerzos iniciados por Xi, cuando fue nombrado líder del partido en 2012 para concentrar el poder en sus manos y desafiar las normas de liderazgo colectivo establecidas en las últimas décadas. “Xi ha ido destruyendo progresivamente estas normas y regulaciones, lo que hace que China vuelva a ser un régimen personalista patrimonial, lo que no es bueno para China”, dijo a este diario David Shambaugh, especialista en China de la Universidad de George Washington.

    Sin embargo, el estilo confiado de Xi y su dureza en la lucha contra la corrupción lo han hecho bastante popular. “Todos apoyamos los cambios”, secundó el diputado Zhao Wenlong, de Heilongjiang. “Apoyamos todo mientras sea bueno para el pueblo”, dijo la delegada Pan Ping, que llegó al Gran Salón del Pueblo vestida con el traje tradicional de la minoría zhuang, indicó DPA.

    El consenso entre los delegados no era el mismo en internet. Según medios internacionales, hubo censura en las redes para cortar las críticas. Fueron bloqueados mensajes como “yo no lo apruebo” y “el sueño del emperador”.

    Factor económico

    Por ahora los cambios afectan directamente a los aspectos políticos del sistema chino. Y hay coincidencia entre los observadores que el camino de la apertura económica que abrió Deng no debería cerrarse. “Por ahora, la economía abierta se mantiene como una alta prioridad para el régimen. Sin embargo, las instituciones en China se han vuelto menos creíbles hoy que antes del cambio constitucional. Si la cúpula puede cambiar la Constitución tan fácilmente y con un apoyo tan fuerte, el gobierno chino ciertamente puede revisar los tratados internacionales, las regulaciones, las leyes que norman las actividades económicas. Esto crea un ambiente de negocios muy incierto”, dijo a este diario Victor Shih, profesor de la Universidad de California en San Diego, experto en las políticas económicas y comerciales de China.

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