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¿AMLO ya perdonó a Narciso?

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Fue el 11 de septiembre del 2006, en la reunión de la Conago, celebrada en Nuevo Vallarta, Jalisco, cuando era gobernador el perredista Narciso Agúndez Montaño, quien al triunfo electoral a la presidencia de la república del panista Felipe Calderón Hinojosa, el nativo de Los Cabos le reconociera esa victoria comicial. Esto, fue motivo suficiente, para que el derrotado en esa contienda presidencial, Andrés Manuel López Obrador, que compitió por la coalición PRD-PT, lo considerara una traición a su causa porque se decía “el presidente legítimo”, y hasta la fecha, dudamos sinceramente que el que ocupa la silla presidencial hoy, y que reside en Palacio Nacional, haya perdonado o exonerado a este ex gobernador sudcaliforniano.

En esa elección presidencial, el originario de Macuspana, había dicho que era un triunfo ilegítimo y que por tal motivo consideró a Felipe Calderón, como un “presidente espurio”. ¿Lo recuerdan?

Pues bien, a todo esto hay que agregarle el más ácido de los aderezos, porque el pasado fin de semana, en Morena, no sabemos si fue o no legal, pero regresó como presidente del Comité Estatal Alberto Rentería Santana, quien sabe y conoce perfectamente del sentir de su líder moral (AMLO), de la traición de Narciso Agúndez, por lo que no dudamos que será una intransitable garita por la que tendrían que pasar de aceptarse esa alianza Morena-PT, con la inclusión del ex gobernante perredista, que por cierto, Alberto Rentería se la tiene muy bien guardadita.

 

 

 

 

 

También es cierto que el dirigente nacional del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, ahora que recientemente recibió al exgobernador NAM como al profesor Víctor Castro Cosío y al legislador federal del PT, Alfredo Porras Domínguez, no nos queda le menor duda que sabe como negociar para salir ganando, aunque en ello se lleve entre las patas de los caballos el desprecio de la militancia morenista por la inclusión del ex gobernante en las negociaciones para una posible alianza Morena-PT. De aceptarlo, estaría traicionando la confianza del mismísimo presidente de la República. Insisto, a Alberto Rentería no se le olvida esa traición, porque de una y muchas maneras, han tratado de meter con calzador la figura de Agúndez Montaño.

 

 

 

 

Y esto, aunque no lo crean, le puede afectar seriamente la imagen del profesor Víctor Castro, en su aspiración de ser el candidato de Morena a la gubernatura, sobre todo, porque el otro ex gobernador, también ex perredista y ahora funcionario federal, Leonel Efraín Cota Montaño, ya advirtió, que esa traición no la tolerará, cuando afirmó en días recientes, que no apoyará la reedición del grupo Los Cabos (que liderea NAM), porque en política se avanza, no se retrocede.

Falta recordar otro pequeñísimo detalle, que espero, no debe perder de vista el profesor Castro Cosío, porque en plena campaña presidencial, en visita que en aquel entonces realizara el ahora Secretario de Relaciones Exteriores, y de quien se dice, es el preferido del señor presidente para la sucesión presidencial (si es que no decide seguir en la silla de palacio nacional), Marcelo Ebrard, que era coordinador regional de esa campaña, recuerdo que le puso hielo al calentamiento político del ex gobernador Narciso Agúndez Montaño por quererse colgar de la imagen del candidato presidencial de Morena y aclaró que “no permitirá que personas -como NAM-, que no tengan solvencia moral o política, participen en proceso electorales”.

Fue una reunión con las estructuras morenistas, cuando al saber que NAM pretendía ser candidato del Morena en alianza con el Partido del Trabajo a la diputación federal. Conociendo al

exgobernador sudcaliforniano, quería aprovecharse para engañar a los morenistas de Los Cabos, y Marcelo Ebrard le dijo ¡NO!, “no queremos que lleguen personas como él”. Hasta ahí, ese recordatorio.

En fin, que el Profe Víctor Castro la tiene muy difícil, por un lado, el regreso de Alberto Rentería a la dirigencia estatal de Morena; por el otro, llevar cargando al traidor a AMLO, y tercero, la reprobación de Leonel Cota a la inclusión de su par ex gobernador al proyecto morenista. Mucho tendrá que pensar el inquilino de Las Garzas y Colosio; porque de por si batallará, si es el candidato de Morena, con la pesada carga que representa su gobierno federal, ante los nulos resultados que ha ofrecido a los Sudcalifornianos, y aparte cargar con un bulto y muy pesado como lo es Narciso Agúndez, por lo que es muy probable que estos partidos vayan cada quien por su lado en las elecciones del 2021.

Del Partido Verde Ecologista, si se le une a Morena, solo será una rémora más, como lo fue con el PRI y el PAN en su momento.

Y lo que si ha calado mucho al grupo del profesor Víctor Castro, sumándole una desgracia más para su figura política, es la actitud misógina de haber eliminado de la jugada en los momentos precisos -qué coincidencia- a la única mujer que tiene Morena para que compitiera en buena lid, por la candidatura a la gubernatura.

Pero si el fuego amigo que recibió la alcaldesa cabeña, Armida Castro Guzmán, lo único que provocaron quienes causaron el castigo por 6 meses para cancelarle sus derechos políticos como militante morenista, pues creo que les salió el tiro por la culata. El mismo Rubén Muñoz Álvarez, el presidente municipal de La Paz, salió en su defensa, y exigió a su partido, la restitución de los derechos políticos a Armida Castro, y en respuesta, el edil paceño recibió el respaldo de ese capital político que la presidente municipal de Los Cabos, representa, para fortalecer su proyecto de ser el candidato a la gubernatura por Morena.

Es decir, Rubén Muñoz y Armida Castro, firmaron un pacto de unidad para encumbrar la candidatura a la gubernatura, en contra de Víctor Castro.

Y de darse un escenario donde no vayan en alianza Morena y PT, va a ser un buen enfrentamiento, porque de ser así, quien saldría ganando la candidatura, sería Rubén Muñoz Álvarez y las esperanzas del inquilino de Las Garzas y Colosio, de ser el candidato, se vendrían abajo.

La reunión que sostuvieron el pasado fin de semana los ediles de La Paz y Los Cabos, en este último municipio, puso a temblar al funcionario federal, quien no solo tiene de adversarios a estos dos alcaldes, sino también, y de ser cierto, al mismo dirigente estatal de Morena que acaba de regresar o lo regresaron a dirigencia estatal del partido, porque él, no olvida, él siempre quiso ser candidato a senador, luego a alcalde, y finalmente, se quedó con una suplencia de diputado local, y esas cosas, dicen los que saben, que la revancha se cobra en frío.

Por cierto, Alberto Rentería regresó más soberbio de cuando salió casi a escondidas de Morena. Dicen que cuando entran los toros al ruedo, lo hacen bravos, queriendo empitonar al torero, pero después… se van calmando y reciben la estocada

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