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¡CRISIS EN MORENA!

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Cuando se construía el Movimiento de Regeneración Nacional todo parecía ir viento en popa, y mucho más al observar los primeros resultados electorales no sólo al nivel presidencial, sino en prácticamente toda la pirámide política en México, comenzando por los ayuntamientos y pasando por ambas Cámaras del Congreso de la Unión.

Así, la derrota de los contrincantes resultó abrumadora. Y sin embargo en tiempos posteriores a la primera elección con la presencia de ese partido en diversos sondeos y encuestas, MORENA parecía todavía consolidar su fuerza electoral, siendo un fenómeno que se presentaba al margen de “chanchullos” y de las consabidas trampas electorales muy presentes en las anteriores elecciones mexicanas, y que parecían haber echado en México sólidas raíces, hasta la llegada del partido magenta.

Sin embargo en los últimos tiempos comenzaron a escucharse al interior de MORENA insatisfacciones y críticas que no podían pasarse por alto. Las flechas inequívocas se lanzaban en contra Yeidekol Polevnsky, a quien se señaló debió dejar su plaza en funciones de presidenta del instituto político desde el 20 de noviembre último, coincidiendo en esto último diferentes dirigentes tal y como sucedió con el presidente de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, Héctor Díaz-Polanco.

Además, se debe decir que el Consejo Nacional encabezado nuevamente por Bertha Luján, es el órgano que tiene la facultad –inclusive- de nombrar una dirigencia provisional que se encargue exclusivamente de conducir a MORENA en tanto se repone el proceso interno y se nombra a quien lo presidirá por los próximos tres años. ¡Así las cosas!

Y es que basados en los artículos transitorios 6, 7 y 8 de los estatutos partidarios se impide que continúen en el cargo los miembros del CEN de MORENA, las dirigencias estatales y el Consejo Nacional después del 20 de noviembre pasado; y lo escrito, escrito está, y ni para donde hacerse.

Ahora el mayor problema consiste en resolver acuerdos para renovar la directiva, y que hasta ahora ha sido imposible por la negativa más que sospechosa de la supuestamente dirigente Yeidekol Polevnsky, la cual siempre sacando más y más argumentos objeta la renovación queriéndose aferrar al puesto todo lo que puede.

Por todo ello es evidente que el Movimiento de Regeneración Nacional pasa por una crisis en lo inmediato, y de su resolución dependerá que se mantenga como fuerza dominante o no.

Y lo digo porque los enfrentamientos que se han dado no sólo en el Senado de la República sino dentro del partido y del mismo aparato gubernamental dañan gravemente a MORENA sin duda alguna, ya que se desatan los intereses personales y se pierde la mística de servicio que se supone había inspirado Andrés Manuel López Obrador.

Aunque haya quienes quieran negar que las pugnas que se han desatado y que han trascendido al exterior del partido dañan gravemente su imagen ante la opinión pública, se está frenando su desarrollo justo en el momento en que debería estar solidificando su estructura y redefiniendo su papel.

Por lo que si persisten los enfrentamientos y la incertidumbre se verá severamente afectada la operatividad de MORENA justo en el momento en que va a ser más necesaria su cohesión y eficacia, pues no hay que olvidar que la oposición hará todo lo que esté a su alcance para detener el avance de la llamada Cuarta Transformación, sobre todo cuando se percibe con toda claridad el carácter personal de los intereses en juego que muchos morenistas demuestran tener, tanto en lo nacional como en el ámbito local.

Por ello el problema es que numerosos partidarios de MORENA coinciden plenamente con los enfoques y análisis anteriores, sin que esta preocupación encuentre el mínimo eco en la actual directiva que no parece estar muy interesada en consolidar ni ampliar la fuerza política y electoral del partido.

Es una pena, pero parece que se repetirán algunos síndromes políticos del pasado, precisamente por los que ha luchado en contra el Movimiento de Regeneración Nacional.

Naturalmente que los militantes auténticos abrigan todavía la esperanza de que la cuestión se resuelva adecuadamente, y que está sea por vía de un diálogo y una negociación sin trampas ni dobleces. La pregunta es: ¿Lo consentirá ahora la señora Polevnsky? Pues es absolutamente necesario porque de otro modo más que una derrota política sería una verdadera vergüenza; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. .

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