Desmantelar al mundo libre

Antonio Ceja 

El presidente López Obrador es, quizás, el mandatario cuyo nivel de ignorancia aumenta día a día poniendo en riesgo la integridad de nuestro país ante los ojos de la comunidad internacional. Su ignorancia ya raya en lo ridículo y solo quienes lo siguen avalan sus tonterías vertidas cada mañana donde, por cierto, el nivel de audiencia se ha desplomado sobremanera. 

Cada vez que López Obrador abre su boca, es para decir una estupidez a nivel nacional que repercute en el campo internacional a tal grado de que ya, sus dichos dementes, son tomados como un chiste por la incongruencia de los mismos. 

Libertad 

Uno de los tópicos que López Obrador ataca todos los días, es la libertad. Debemos entender, primero que esa palabra, está restringida en un régimen dictatorial y solo la libertad de pensar igual que el dictador, garantiza la supervivencia de la sociedad so pena de ser perseguido, censurado y encarcelado o, cuando así conviene al régimen, es la muerte la solución para los que opinan diferente. 

La puntada del orate presidente de iniciar “la campaña para desmantelar la estatua de la libertad” ante el inminente juicio contra Julian Assange, se escuchó, como todas sus demás tonterías, como un pensamiento interno, mudo pero que con el ansia de polemizar y dividir, no pudo evitar decirlo al aire y, por eso, se le salió de su pecho –que dice, no es bodega- para meterse en asuntos que a México, no le competen contradiciendo su cantaleta de no intervención en asuntos de otras naciones, situación que demuestra el deficiente estado mental del tabasqueño sin entender que él es el presidente de un país y que todo lo que diga públicamente, invariablemente tendrá repercusiones ya sean serias o de risa como ésta idea de desmantelar la estatua de la libertad. 

“Vamos a iniciar la campaña”. 

Llama mucho la atención que, en su propuesta de desmantelar el monumento de origen francés, usa la palabra “vamos”; ¿a quién se estará dirigiendo el orate? ¿A las fuerzas armadas? ¿A la SRE? ¿A los chairos? Los amaestrados periodistas que “cubren” las mañaneras no son capaces de cuestionar las ocurrencias del orate presidente; nadie le corrige la plana, pero si le festejan sus idioteces y por ello, son cómplices de los desatinos y consecuencias que genera la diarrea verbal del presidente. 

Defiende a criminales 

Sin duda, la postura del orate presidente mexicano es la de confrontar. Pedir a los EEUU que absuelvan a un criminal como Julian Assange so pena de “quedar mal” solo demuestra su necedad de defender a los criminales que les son favorables. Cuando reconoce que ordenó soltar a Ovidio Guzmán, lo hizo porque necesita del dinero del crimen organizado para subsistir en el cumplimiento de sus programas sociales para no perder el favor de los pobres. Por otro lado, la defensa que hace de Assange no es otra cosa que apoyar a Rusia –su aliado- quien al mismo tenor que el orare mexicano, reclama la libertad y absolución del australiano. 

¿Cómo debemos tomar las declaraciones de López Obrador con respecto a la campaña de desmantelar la estatua de la libertad y el motivo para hacerlo? 

¿Cómo un chiste? 

¿Una ocurrencia? 

¿Cómo una orden? 

Lo cierto es que la locura del tabasqueño le está saliendo caro al país.