El proyecto de López Obrador para la paz recibe en Ucrania acusaciones de oportunismo político

  • El asesor de Zelenski dice que se trata de “un plan ruso” y el presidente mexicano afirma que su propuesta “se desecha por sectarismo”.

El proyecto de Andrés Manuel López Obrador para que se organice un comité en la ONU con vistas a declarar una tregua en la guerra de Ucrania no ha sido bien visto por el Gobierno de Volodimir Zelenski y ha obligado al presidente mexicano a una contrarréplica. Lo que parecía un gesto de buena voluntad se ha interpretado como de oportunismo político. López Obrador, en su discurso ante las Fuerzas Armadas el pasado viernes, planteó que en el seno de la ONU se forme un comité en el que participen el primer ministro de la India, Narendra Modi, y el papa Francisco. Todo ello para entablar un diálogo que concluya en una tregua de “al menos cinco años” que permita a los países del mundo dedicarse en paz a atender causas acuciantes de pobreza y bienestar social. Horas después, Myjailo Podolyak, asesor del mandatario ucraniano, respondía en tono agrio: “¿Su plan es mantener a millones bajo ocupación, aumentar el número de entierros masivos y dar tiempo a Rusia para renovar las reservas antes de la próxima ofensiva? Entonces es un plan ruso”, dijo en las redes sociales.

En plena contraofensiva ucrania contra las tropas rusas, el mensaje de López Obrador ha sido interpretado como un pacifismo de salón que solo conseguirá dar aire a la invasión rusa. “Los pacificadores que usan la guerra como tema para sus propias relaciones públicas sólo causan sorpresa, dijo Podolyak.

También en redes sociales, el presidente mexicano salió a defender su proyecto de paz: “Muchos no conocen [mi propuesta de paz] y otros la desechan debido a sectarismos o intereses de élite”. Sin embargo, añadió, “es un deber tratar de salvar vidas y evitar sufrimientos en estos países. Está de por medio detener la inflación, la crisis económica y el bienestar en todo el mundo”.

En vista de la inesperada respuesta que llegaba desde Ucrania, no solo el presidente se ha pronunciado. El vocero, Jesús Ramírez Cuevas, también ha entrado en la conversación para defender el plan que el canciller Marcelo Ebrard llevará ante la ONU este martes: “El objetivo es salvar vidas y evitar sufrimientos a los pueblos del mundo, provocados por la Guerra en Ucrania: alta inflación, aumento de los combustibles y escasez de alimentos”, señaló en Twitter.

Curiosamente, fue López Obrador en su discurso por las fiestas patrias mexicanas quien reprochó a las grandes potencias “de posicionarse ante el conflicto solo para servir a sus propios intereses”, una acusación que le ha venido de vuelta desde el mismo gobierno de Zelenski. El mandatario mexicano había condenado la invasión rusa ese mismo viernes: “No aceptamos ninguna intervención extranjera”, dijo.

Pero algo ha ido mal en este mensaje de paz que López Obrador quiere lanzar al mundo a través de su participación próxima en la ONU, cuando él mismo había acusado a “los grupos de interés posicionados en los poderes gubernamentales y económicos de haber llevado a la política hacia el conflicto armado”. Ha recibido un golpe del flanco, probablemente, más inesperado.

Sobre su propuesta de que sea el mandatario indio y el papa Francisco quienes entablen esas conversaciones de paz, cuyos resultados, más tarde, deberían ser avalados en el Consejo de Seguridad de la ONU, no se conoce ninguna respuesta por ahora. Pero en Ucrania no se ha recibido bien lo que pudiera parecer una postura equidistante, puesto que López Obrador condenó la invasión, pero también las sanciones impuestas a Rusia, que a su parecer, no han hecho más que “agravar el conflicto”. Lamentó asimismo que no se hubiera concedido la entrada en la OTAN a Ucrania, pero sí se le entregaran armas. Todo ello, dijo el mexicano, conduce a la sospecha de que detrás del conflicto están “los intereses de la industria bélica”.

Tampoco en el ámbito doméstico se ha entendido del todo que el presidente se decante por la paz en unas semanas en las que han arreciado las críticas de la oposición, por lo que han llamado “militarización del país”. La incorporación de la Guardia Nacional, una institución civil de protección a la ciudadanía, bajo el mando de la Secretaría de Defensa, aprobada con la mayoría que Morena tiene en las Cámaras, se ha sumado al rechazo que ya causaron entre los partidos de la oposición otras concesiones al Ejército en este mandato, como el control de las aduanas o el encargo de obras civiles tan importantes como la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles o el trayecto del Tren Maya.

Como fuere, López Obrador ha insistido en que su propuesta de paz está encaminada a permitir que se atiendan “lacerantes problemas de pobreza, salud y violencia y hacer frente al fenómeno migratorio de forma humana”. “Suceda lo que suceda”, dijo en el discurso antes la parada militar, “nunca será en vano luchar por la justicia y la paz”.