Gobierno ‘apuesta alto’; compra aerolínea Mexicana por 816 mdp

  • Expertos advierten que la rentabilidad del proyecto tendrá que probarse debido al uso de recursos públicos.

El gobierno federal acordó con los sindicatos de los trabajadores de Mexicana de Aviación la venta de la marca y un conjunto de bienes por 816 millones de pesos, un monto que representa el 10 por ciento de lo adeudado a los poco más de 8 mil colaboradores que la empresa tenía hace una docena de años, cuando suspendió sus operaciones.

Además de la marca, el gobierno también compró el Centro de Centro de Adiestramiento Tripulaciones, un establecimiento que brinda capacitación y formación a sobrecargos, así como el adiestramiento a pilotos para que puedan volar cierto tipo de aeronaves por 210 millones 700 mil pesos. Asimismo, el gobierno adquirió dos edificios de oficinas: uno en Guadalajara, por 86 millones 171 mil pesos, y otro en Ciudad de México, por 28 millones 991 mil pesos.

A lo que se suman el simulador Thompson y otro Singer A320 por 83 millones 473 mil 335 pesos.

Eduardo Barrera, presidente de la delegación de pilotos de Mexicana en la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), explicó que la venta ayudará a que los trabajadores puedan acceder a una parte de los recursos que se les adeudaba desde hace más de una década.

En entrevista para El Financiero, Barrera precisó que el gobierno tiene la intención de aglutinar los recursos a finales de enero para entregarlos a los trabajadores.

“Para nosotros lo mejor hubiera sido haber sido liquidado conforme a la ley, para nosotros son sentimientos encontrados porque después de 12 años de lucha lo veíamos muy lejos: no había voluntad política, pero afortunadamente, con este gobierno hubo voluntad, no sabes la razón, y deshace un gran nudo en la venta de los inmuebles, entonces, para nosotros de lo perdido, lo encontrado”, relata Barrera.

Se espera que el gobierno obtenga los recursos de la partida presupuestal aprobada para la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y sea a final de enero cuando se cuente con los recursos para ser depositados a las organizaciones sindicales.

Una vez dispersados los recursos, el concurso mercantil de Mexicana quedará resuelto, aunque aún queda pendiente la venta del centro de mantenimiento (MRO), del cual los trabajadores podrán recibir el usufructo de la venta del mismo. Por ahora, y aunque el MRO genere ganancias, estas no pueden pasar a la bolsa de los trabajadores.

Los expertos del sector anticiparon que la decisión del gobierno de comprar la marca Mexicana de Aviación tiene que ver más con el interés del presidente de impulsar las operaciones en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), con una empresa aérea propia, ante la reticencia de las aerolíneas nacionales por mudar sus operaciones a Santa Lucía y su necesidad de aumentar su flujo de pasajeros.

El gobierno pretende echar a volar una empresa aérea administrada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) cuya base de operación será el aeropuerto recién inaugurado AIFA, que no pudo alcanzar su meta de movilizar 2.4 millones de pasajeros y que, tras el avance de los meses, recortó su pronóstico a 700 mil viajeros.

Hace unas semanas, el gobierno ordenó un nuevo avalúo de la marca Mexicana, así como de otros inmuebles, lo que arrojó un costo de 407 millones 441 mil pesos.

Rentabilidad, en la mira

Para Fernando Gómez Suárez, analista independiente del sector aéreo, la compra de la marca Mexicana representa un poco de justicia para los trabajadores, pero, en el mismo tenor, se debe analizar si el proyecto de línea aérea militar será rentable.

“Es una inversión, no tenemos que olvidarlo. Y no se tiene que dejar pasar que la marca fue comprada o será comprada con recursos del erario”, matizó Gómez en entrevista.

El gobierno ha dejado ver su intención de usar algunas aeronaves de la Fuerza Aérea como parte de la flota inicial de la nueva línea aérea. Dentro de los aeroplanos no estaría contemplado el TP-01, el avión presidencial que ha sido intentado vender sin éxito, y que al mismo tiempo es altamente lujoso como para ofrecerlo en vuelos comerciales rentables.

“Considerando que son recursos públicos, hay que ver la rentabilidad. Es una adquisición, aunque se usen para una causa laboral, eso no quita del renglón que sea una buena inversión”, remarcó Gómez.

El analista señaló que habrá que ver cuántos recursos más serán necesarios para que la aerolínea Mexicana, ahora de corte militar, sea una realidad. Mientras tanto, el gobierno prevé que la nueva empresa inicie a operar al final de este año.

Se prevé que el martes se lleve a cabo una reunión en la Junta de Conciliación y Arbitraje para ratificar el convenio y quitar los laudos.

Cabe recordar que Mexicana de Aviación arrastraba problemas financieros desde agosto de 2010, cuando más de 8 mil trabajadores dejaron de operar en la compañía por falta de liquidez.

Un mes después de ese mismo año, la empresa no encontró otra alternativa y entró en concurso mercantil, razón por la cual iniciaron las negociaciones con los acreedores para tratar de reducir la deuda y evitar la quiebra.