Guanajuato: La masacre de El Pantano ridiculiza la estrategia militarizada

  • En la más grave masacre del año 12 personas fueron asesinadas en un establecimiento de Irapuato, pese a que autoridades estatales, municipales y federales presumen su estrategia de seguridad en la entidad con más homicidios del país.

n la más grave masacre del año 12 personas fueron asesinadas en un establecimiento de Irapuato, pese a que autoridades estatales, municipales y federales presumen su estrategia de seguridad en la entidad con más homicidios del país. Los vecinos dicen que ahí se vendía droga, pero el secretario de Seguridad del municipio afirma que la colonia no se incluyó en los patrullajes militares porque “no se tenía identificada” como violenta.

IRAPUATO, Gto. (Proceso).– El papá de Víctor Hugo pasó de la incertidumbre al llanto y a los gritos, hasta terminar en una confrontación con elementos del Ejército y la Guardia Nacional. Una llamada telefónica le confirmó que su hijo estaba ese sábado 15 en el centro botanero El Pantano, donde esa noche fueron asesinadas 12 personas:

“¿Para qué los queremos aquí? ¡Para esto sirven ustedes, para esto nada más!”, reclamó a los soldados el hombre de unos 60 años, mientras tomaba con una de sus manos la cinta amarilla con la leyenda “prohibido el paso”.

En busca de información sobre su hijo de 37 años, el padre de Víctor Hugo fue uno de los primeros en presentarse la escena del multihomicidio. Desde atrás de la cinta alcanzaba a ver la camioneta de su hijo estacionada fuera del centro botanero.

Primero les pidió amablemente a los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que le dijeran si Víctor Hugo estaba entre las víctimas. Describió la vestimenta de su hijo: pantalones deportivos y tenis rojos. Fue en vano. En un ligero gesto de empatía, un soldado le tocó el brazo en un intento de reconfortarlo, al darse cuenta de que varias cámaras de medios de comunicación estaban grabando.

Dentro del perímetro marcado por la cinta, decenas de efectivos de la Guardia Nacional y del Ejército tenían la indicación de resguardar la escena del crimen. En las inmediaciones, en menor número, deambulaban policías estatales y municipales. “¡Es mi hijo! ¿Cómo no voy a entrar?”, gritaba el hombre, sin conseguir respuesta de los agentes federales.

Acompañado de familiares de otras víctimas traspuso la cinta amarilla, pero enseguida formaron una valla refuerzos de la Guardia Nacional.

Un helicóptero del gobierno de Guanajuato sobrevolaba la zona. “¿Ya para qué?”, cuestionó uno de los vecinos de la colonia 12 de Diciembre. Otros comentaban lo que todo mundo, incluyendo a las autoridades, sabía: en aquel lugar se vendía droga.

Coordinación en duda

A principios de octubre, cuando el ayuntamiento de Irapuato despidió a 100 policías preventivos, la alcaldesa Lorena Alfaro García anunció que se contaría con el apoyo de la Guardia Nacional, el Ejército y las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado.

Dos semanas después, la participación de los efectivos federales y del estado ante la masacre que ha dejado el mayor número de víctimas en Guanajuato durante 2022, consistió básicamente en colocar las cintas e impedir que familiares se acercaran a la entrada principal del negocio.

Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República, y de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo en la gubernatura, Guanajuato se ha mantenido a la cabeza en homicidios dolosos con más de 15 mil víctimas en los últimos cuatro años.