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La austeridad de la 4T le arrebata 26% al plan que busca salvar a la vaquita marina de la extinción

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  • En México hay cerca de 10 vaquitas marinas que quizá desaparezcan de la faz de la Tierra en los próximos dos años, según cifras oficiales a nivel internacional. Su desaparición traería consecuencias “biológicas y ecosistémicas”; pero también consecuencias “políticas y económicas para México”, de acuerdo con integrantes de Greenpeace y del Centro para la Diversidad Biológica. En este contexto, la estrategia del Gobierno de AMLO parece “correcta”, aunque no se han traducido en una “política pública concreta”, advirtieron los activistas a SinEmbargo.

La estrategia del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es “insuficiente” e “inadecuada” para evitar que la vaquita marina llegue a su extinción, en un país que en 21 años (1997-2018) consiguió erradicar al 98 por ciento de la marsopa más pequeña, con un “valor excepcional universal” para el Golfo de California de México, dijo a SinEmbargo Alejandro Olivera, representante del Centro para la Diversidad Biológica.

“La iniciativa presentada por la presente administración para proteger a la vaquita marina no está a la altura de las circunstancias”, según Olivera, porque “no tiene acciones contundentes y políticas públicas que vayan a actuar de forma inmediata para detener el tráfico ilegal del pez totoaba, que es la principal amenaza de la vaquita marina, ya que muere atrapada en las redes que se ponen para capturar a este pez”.

Sólo entre enero y mayo de 2018, en México fueron removidas 570 redes de pesca de totoaba. El 91 por ciento (519) de ellas resultó ser “ilegal” y el 77 por ciento (439 redes) estaba en uso. Las cifras del Comité Internacional para la Recuperación de la vaquita (CIRVA) indican –de ese modo– que hubo al menos 388 redes activas de uso ilegal, lo que representa siete de cada 10 casos.

Con el peligro crítico de extinción de la vaquita –de la que sólo quedan alrededor de 10 ejemplares– y en el marco de recortes al gasto público, el Gobierno federal destinará este año menos dinero que en los últimos cuatro años, a los nueve principales programas y mecanismos de conservación y desarrollo de áreas naturales protegidas y de especies en peligro de extinción, según las cifras programáticas del “Ramo Medio Ambiente” de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Por un lado, el presupuesto (2019) de dichos programas (1 mil 037 mdp) es 26 por ciento inferior al de 2018 (1 mil 398 mdp), además de ser el más bajo en los últimos siete años, en que el presupuesto promedio anual ascendió a 1 mil 610 millones de pesos. Por otro lado, la proporción de su presupuesto (2019) como parte del gasto general del “Ramo Medio Ambiente” (3.3 por ciento) es menor a la del año pasado (3.7 por ciento) y es, inclusive, más baja que la de 2017 (4.3 por ciento) y 2016 (3.5 por ciento).

Los programas más afectados por los recortes presupuestarios –entre 2018 y 2019– fueron los de “Recuperación y Repoblación de Especies en Riesgo” (-39 por ciento), “Inspección y Vigilancia del Medio Ambiente y Recursos Naturales” (-29 por ciento), “Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas” (-28.7 por ciento), “Fideicomisos ambientales” y “Manejo de Áreas Naturales Protegidas” (28 por ciento, cada uno).

En la opinión de Alejandro Olivera, existen cuatro acciones de urgencia en el corto plazo, para evitar la extinción de la vaquita marina: Desmantelar el tráfico ilegal de totoaba; eliminar las redes (activas e inactivas) de pesca; establecer una verdadera zona de protección con “cero tolerancia” en el Golfo de California de México, en la que no haya tránsito y actividades de pesca perjudiciales para la marsopa; y atender al sector pesquero que “se ha dejado desatendido” por el recorte de subsidios y la falta de aplicación de estrategias para el desarrollo productivo.

Sobre la reciente inclusión de las islas y áreas protegidas del Golfo de California de México en la lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la Unesco, Olivera dijo que “México no debe de ver esta medida como punitiva”, ya que representa una “oportunidad” para obtener más recursos del Fondo de Patrimonio Mundial y apoyo de otras naciones para rescatar a la vaquita.

EL FRACASO MEXICANO

La vaquita marina es “un símbolo en varios sentidos”, explicó a SinEmbargo el doctor en biología Miguel Rivas, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace. “Una es que es una especie de mamífero marino endémico que tiene México” y que “no existe en otra parte del mundo”. Otra es que se trata de un “capital genético” que enriquece la biodiversidad del planeta y que cumple con un rol indispensable para el ecosistema.

En cuanto al primer aspecto, el biólogo refirió que el modelo “extractivista y clientelar” adoptado por México permitió la explotación sin mesura de los recursos naturales y auspició, asimismo, la pesca ilegal en la zona del Golfo de California. Esto sucedió al amparo de instituciones gubernamentales –como Conapesca, Inapesca y Semarnat– cuyas medidas correctivas y preventivas “han sido totalmente estériles”, en parte también porque “no han sabido coordinarse” para ser “efectivas”.

Rivas advirtió al respecto que la pérdida de la vaquita “no sólo va a traer consecuencias biológicas y ecosistémicas, sino también una consecuencia política y económica para México, cuando muchos países cierren la puerta a los productos mexicanos, simplemente porque México no es capaz de respetar su propios recursos naturales”.

La extinción del único mamífero acuático endémico nacional, más allá de sus consecuencias ambientales y económicas, refleja los errores y vacíos del Gobierno, además del agotamiento del modelo de desarrollo mexicano que, de acuerdo con Rivas, es “insostenible”.

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