La corrupción somos ¿todos?

“El sector empresarial ha sido, por otro lado, uno de los más atacados por la llamada cuarta transformación, ha sido descalificado en infinidad de ocasiones no solo por el presidente de la república sino por sus imitadores, entiéndase, los gobernadores morenistas”. 

Antonio Ceja 

El país vive, por desgracia, una etapa muy grave de violencia que no solo afecta a la sociedad civil, sino que sus efectos permean de manera muy grave al sector empresarial mexicano. Al cobro de piso, el chantaje y las amenazas del crimen organizado contra empresarios, iglesias, changarritos y demás sectores productivos de la nación, se suma la corrupción de cuello blanco que termina por empañar el crecimiento del país obstruyendo cualquier iniciativa de invertir en suelo nacional. 

La COPARMEX presentó el mapa nacional de corrupción donde se encuestaron a 2471 ejecutivos empresariales y los resultados fueron alarmantes. Resaltan los resultados en Baja California Sur un Estado que figuraba entre los mejores posicionados para la inversión y que en solo 1 año, ha escalado negativamente en el ránking de corrupción al grado de alcanzar 50 por ciento de empresarios que han sido objeto de actos de corrupción por autoridades de los tres niveles de gobierno en la entidad. 

El sector empresarial ha sido, por otro lado, uno de los más atacados por la llamada cuarta transformación, ha sido descalificado en infinidad de ocasiones no solo por el presidente de la república sino por sus imitadores, entiéndase, los gobernadores morenistas. 

Para el mandatario sudcaliforniano “El Puchas” Víctor Castro Cosío, Baja California Sur transita en paz; no hay nada que le preocupa al ex delegado de programas sociales más que estar atento a las órdenes de López Obrador y replicar su filosofía de austeridad y contacto con el pueblo porque, a casi 1 año de haber tomado el poder, su gobierno se ha limitado a nadar de muertito ignorando el incremento de la inseguridad que, cuando se le reclama por parte de empresarios y la iglesia, sale con su batea de babas obradoristas tachando a quienes le exigen cuentas, de exagerados y golpeadores pidiendo pruebas de sus dichos cuando la prensa local diariamente muestra levantones, balaceras y asaltos. 

Sin duda, la corrupción de cuello blanco en el país es alarmante y, lamentablemente la denuncia es considerada una pérdida de tiempo, señala la COPARMEX: 

por lo menos el 75% de los consultados no reportó o denunció ante alguna autoridad uno o más actos de corrupción, por lo que dijo que “es fundamental trabajar en la cultura de la denuncia para establecer estrategias adecuadas que permitan frenar este tipo de prácticas”. 

Si se toma en cuanta uno de los apostolados de la cuarta transformación que es el de combatir la corrupción, en el papel todo queda en un sueño difícil de cumplir porque, lamentablemente, las denuncias no van más allá de la ventanilla de recepción y se pierden en el olvido porque si se dieran el curso normal, más de algún funcionario, generalmente amigo del gobernador o presidente, estarían buscando trabajo y es que tan solo el 5 por ciento de las denuncias terminaron con una sanción al funcionario involucrado. 

Si desea revisar los datos completos de este ejercicio realizado por la COPARMEX, puede hacerlo accediendo a esta liga: 

https://coparmex.org.mx/data-coparmex/dc-masseguridad/