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¡La desaladora para CSL, va!

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Es innegable e impostergable, aun y con todos sus bemoles, pero la desalinizadora de agua de mar en Cabo San Lucas, era urgente. La dilación con la cual los diputados de Morena, del PT y sus tres aliados sin partido, no solo era el frenar este proyecto para lucrar políticamente este asunto a su favor y convertirse en víctimas, sino también, afectar la imagen de los principales promotores para la realización de esa obra, el gobernador Carlos Mendoza Davis y la alcaldesa de Los Cabos, Armida Castro Guzmán, quienes, desde sus respectivos ámbitos de su competencia, obtuvieron el aval presidencial para llevarla a cabo.

Ese era su capricho y venganza al mismo tiempo, por no dejarlos hacer lo que estos diputados, que son la vergüenza del pueblo sudcalifornianos, pretendían hacer al mantener en la parálisis legislativa los trabajos respectivos para obtener un documento, basado en la legalidad, para que este obtuviese el visto bueno de la federación y proceder en consecuencia a la licitación de las obras.

Se entercaron en un capricho basado en la ilegalidad. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, hubo de obligarlos a respetar la ley. Y por ende, los dejó en evidencia.

La desaladora como tal, no es un fin político, es una necesidad. Pero quisieron politizarlo estos diputados de cuarta -por lo de la 4T-, pero les salió el tiro por la culata.

Deseaban con del mismo gobernador del estado. Esas, eran sus verdaderas intenciones, por eso se sentían “seguros”, por eso trataban de alargar más la ilegalidad en la cual hundieron al Congreso desde el 17 de marzo hasta el 30 de septiembre. Buscaban por todos lados un justificante legaloide cada que la SCJN les exigía devolverle la legalidad y gobernabilidad al Congreso. Todavía el día 29 de septiembre, en esa sesión, intentaron por enésima ocasión, hacerse patos para no restituir los derechos legislativos a los 5 diputados que habían destituido en una sesión amañada, truculenta, tramposa y a todas luces ilegal, para subir a la titularidad a unos suplentes dominados por la ambición pero engañados al final de cuentas por los artífices de esa patraña, y tan se dejaron envolver esos mansos corderitos, que cayeron en la trampa, porque les prometieron los sueldos que perciben mensualmente los diputados, que asciende a ¡248 MIL ESOS MENSUALES, LIBRES DE IMPUESTOS!

Pero se fueron con la finta, fueron vilmente birlados por los titiriteros al interior como al exterior del congreso y dos que tres, se quedaron con un palmo de narices.

Solo falta saber en esta tragicomedia morenista, del PT como de sus aliados sin partido, obedecieron tal cual, las instrucciones de sus titiriteros o si de plano la zurraron, porque en sus ambiciones pretensiones, querían bajar de la lucha por la candidatura morenista a la alcaldesa de Los Cabos, Armida Castro Guzmán, y tratar de diezmar la ventaja panista de sus aspirantes por encima de los que pretenden la candidatura a la gubernatura de su movimiento, con ilusas encuestas marca patito, donde sacaban a relucir una ventaja engañosa para disputar esos cargos de elección popular “aventajando” a los tres principales actores en esa situación: Rubén Muñoz Álvarez, Víctor Castro Cosío y Armida Castro Guzmán.

 

 

 

Ahora entendemos la situación de los diputados sin partido aliados a Morena y al PT, que manipularon a su antojo ese bloque para hacer su circo, pero solo se vio que de ese espectáculo, ellos eran sus actores principales. Es decir, cayeron en la desgracia política porque ahora no habrá ciudadano que les crea.

Pero recordando un poco la importancia de la construcción de la desaladora para CSL, desde el 2017, ya se venía planeando por los gobiernos municipal y estatal. En el 2018, antes de finalizar el mandato de Enrique Peña Nieto, este la autorizó y a través de Banobras, aportó sin costo alguno al ayuntamiento cabeño, 800 millones de pesos de un total de mil 200 mdp, de su costo total. Sin embargo, llegó el gobierno de López Obrador, y este la canceló.

Sin embargo, tanto el gobernador como la alcaldesa cabeña, insistieron en la necesidad de construir esa planta y se logró en una visita presidencial. Así, esta tiene el visto bueno del presidente y tanto el ayuntamiento de Los Cabos a través del OOMSAPAS y el gobierno del estado, procedieron a reunir la documentación necesaria, así como los proyectos técnicos, para presentarlo al Congreso para la aprobación de dos líneas de crédito por la cantidad de 5,200 millones de pesos, en un proyecto integral que incluye la reparación e introducción de nuevas líneas de conducción, de ahí que haya aumentado el monto de la inversión.

En ese trayecto, la alcaldesa Armida Castro se mantuvo en la insistencia no solo ante el presidente de la república sino también y fundamentalmente ante los diputados locales para aprobar los documentos. El gobernador, nunca dejó de apoyar el proyecto. Y los diputados puestos al descubierto sus triquiñuelas, aunque a regañadientes por la orden del máximo órgano de justicia federal, tuvieron en una sesión especial, aprobar de manera unánime y sacar adelante el decreto.

Pero como dice el dicho “¿qué necesidad había de que pasara toda esa tragicomedia donde los villanos fueron los diputados de Morena, del PT y sus aliados sin partido?

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