La falsa austeridad

“La élite morenista, la que debería de apretarse el cinturón; atenderse en hospitales públicos; viajar en el metro o vestir ropa de tianguis, es la menos apropiada para hablar e imponer, una austeridad republicana a los ciudadanos quienes cada día ven más complicado conseguir el sustento diario debido a las erróneas políticas económicas que ya tiene al país en una recesión económica”.

 

Antonio Ceja

Ningún gobierno, lo presuma o no, ha dejado funcionarios o ex funcionarios viviendo en la mediana austeridad. Los sueldos que perciben los funcionarios no son del todo malos; entre los más bajos, destacan algunos directores de área que ganan en promedio 55 mil pesos mensuales. Los legisladores, ya sean locales o federales, perciben sueldos arriba de los 100 mil pesos mientras que un gobernador anda por el nivel de los 90 a 160 mil pesos.

Lo anterior, viene a colación por la polémica nacional que generó un reportaje de la agencia Latinus donde se presentan los lujos e los que vive el hijo mayor del presidente López Obrador quien se da, junto con sus tres hermanos mayores, una vida rodeada de lujos y privilegios empresariales que el mismo presidente ha condenado porque “el dinero es el mismísimo diablo” dijo e alguna de sus mañaneras.

Debo de aclarar que la riqueza, siendo bien habida, es natural entre las personas que emprenden y, en otros casos, cuando se dedican a la vida pública, son sus sueldos los que les permiten vivir en holgura financiera. Todo ello debe de ser demostrado, si así se les solicita cuando se tienen dudas ante la Ley, de que el patrimonio personal sea legal, en caso contrario, será la autoridad correspondiente la que determine si la riqueza de una persona o familia es de procedencia legítima.

Los Morenos.

Antaño, casi todos los funcionarios priístas –hoy morenistas- se sirvieron con la cuchara grande como Manuel Bartlett o el clan Salinas y decenas de gobernadores que hoy viven de sus “rentas” oficiales.

La élite morenista, la que debería de apretarse el cinturón; atenderse en hospitales públicos; viajar en el metro o vestir ropa de tianguis, es la menos apropiada para hablar e imponer, una austeridad republicana a los ciudadanos quienes cada día ven más complicado conseguir el sustento diario debido a las erróneas políticas económicas que ya tiene al país en una recesión económica.

No conozco a ningún ex funcionario que viva con austeridad, ninguno y pese a que el presidente López a diario salga a restregarnos en la casa que su gobierno y sus funcionarios son honestos y “buenas gentes”, la familia presidencial vive y disfruta el peculio del presidente el cual se remonta desde hace más de 20 años y que hoy, en el poder, le está sacando jugo al máximo.

López Obrador tiene más salidas que un cerco viejo cada vez que le cuestionan los casos de presunta corrupción no solo de sus allegados sino e sus familiares: aportaciones, donaciones, “no lo sabía”, “son ataques para manchar la investidura presidencial” y decenas de pretextos con los que quiere engañar a los mexicanos pensantes haciéndonos creer que su gobierno y son funcionarios son personas probas cuando la realidad los pinta como corruptos o favorecidos por el régimen lopezobradorista.

Es impensable que la familia del presidente viva de los derechos de los libros que escribe y vende el tabasqueño; la finca “La Chingada” o cuesta dos pesos; la empresa cervecera y la chocolatera que tienen sus hijos no ha sido justificadas económicamente hablando, entonces, es imposible no pensar mal máxime cuando el miso presidente ignora, sistemáticamente, los cuestionamientos cuando se le pide una explicación sobre esos temas.

Clasificar los proyectos insignia de la 4t y la compra de vacunas s ejemplos de la opacidad oficial para que la sociedad tenga certeza de que en esos procesos los recursos públicos no vayan a manos de funcionarios o militares consentidos por López Obrador como muchos aseguran.

El madrazo que le puso Latinus al hijo mayor del presidente refleja la hipocresía y cobardía de un presidente ensimismado en propagar una falsa austeridad que su familia ignora y que todos los días nos restrega en la cara cuando él vive en un palacio que le cuesta al erario 6 millones de pesos al mes minimizando su estrafalario estilo de vida desayunado tamales y garnachas vendiendo a los ignorantes, una falsa imagen de austeridad.

Al Aire

Colectivos de búsqueda de personas en BCS reprocharon al gobernador Víctor Castro la falta de interés de su administración, pese a las promesas, de atender la identificación de osamentas descubiertas en los últimos días en 16 fosas clandestinas en la zona sur del Estado. Hasta ahora y pese a que ya se sostuvo una reunión al inicio de la administración donde “El Puchas” atendió a los colectivos y se comprometió a dar toda la ayuda a quienes buscan a sus seres queridos que han sido reportados como desaparecidos, el morenista ha hecho caso omiso para facilitar a los deudos la identificación de las osamentas encontradas hasta el momento.

El obispo de La Paz no se quedó callado ante las acusaciones del gornoar Víctor Castro en el sentido de que el prelado “guardó silencio” cuando el Estado registró, hace más de diez años, una ola de violencia que dejó decenas de ejecutados y desapariciones. Fiel a la escuela de López Obrador de ignorar los reclamos sociales y atenderlos, Castro Cosío prefiere la confrontación y aplicar la ley mordaza al obispado para que no alborote, en las homilías dominicales, a los fieles católicos contra el gobierno morenista y por ello, Miguel Ángel Alba le recriminó al “Puchas” su falta de memoria y le recordó que en los tiempos más violentos que se vieron, envió dos cartas a los medios de comunicación locales expresando su preocupación por el clima qe se vivía en aquellos años.

Y pese a las reuniones (¿?) diarias el comité estatal de seguridad, en la capital de Baja California Sur el robo a negocios se ha incrementado un 1000 % en los últimos 36 meses según cifras dadas a conocer por el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública donde reveló la incidencia delictiva acumulada en los últimos meses. Destacan, en el informe, el uso de la violencia en aumento cuando se cometen robos a negocios.

Bogdan Arriaga, director del hospital Salvatierra de la capital sudcaliforniana, fue objeto de críticas al enviar una circular al personal médico en el sentido de que el uso y distribución de cubrebocas K-95 estará sujeto a áreas específicas del nosocomio lo que pone en riesgo de contagio a los médicos y personal de enfermería que laboran en el hospital. La austeridad –optimización, se lee en el oficio- se ha trasladado al área de insumos médicos donde las carencias siguen sin atenderse perjudicando a los pacientes que acuden a atenderse al hospital más antiguo de La Paz.