Las debacles políticas del PRI y del PAN. Desde 1999, no se ha podido levantar, no se diga la del 1028 y la reciente del 2021. Desbandadas en el tricolor. Sin liderazgos ni plan de acción en los azules. Cada día que pasa, se hunden más y más.

Andrés Liceaga.

Pese a lo que digan y nieguen los dirigentes de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, de que las salidas de sus respectivos militantes hacia otras corrientes políticas, “las aceptan, pero no las respetan”, o de que “no son significativas, porque se van solos”, solo evidencia la pobreza de liderazgos, de un plan de acción para retenerlos y reunificarlos, pues desde que perdieron, no se han dado a la simple tarea de volver hacia ellos, de ir a su reencuentro, de llamarlos, de escucharlos, atenderlos e invitarlos para el trabajo partidista.

Aunque no les cuadren o acepten la crítica o comentarios que desde este espacio lanzamos, la verdad está ahí. Lo vimos claramente durante el pasado proceso electoral del 2021, pasó lo mismo en el 2028 y desde las elecciones del 1999 cuando se escindió el PRI, la migración hacia otros partidos políticos ha sido una constante, unas más dolorosas para los dirigentes que ante la falta de razones de peso, minimizan esas salidas.

Así sucedió en el 99 cuando muchos priistas encabezados por Leonel Cota, emigraron al PRD, luego de este, pasaron al PAN, y luego a Morena. La historia es la misma, se van con el partido vencedor.

Pero eso sucedía cuando no se consentían caprichos al no ser nominados a los distintos cargos de elección popular, o porque no era ese su candidato o abanderada. Siempre ha habido una inconformidad y hasta por intereses personales, más que políticos, emigraban al partido que más les convenía. Unos más, lo hacen, como sucede actualmente, por esa falta de acción y de liderazgo en Fabrizio del Castillo como en Guadalupe Saldaña, dirigentes que no líderes, aclaro, del PRI y del PAN, respectivamente. Dirigen, si a eso se le llama por el cargo que ostentan, pero no liderean, que esta, debería ser parte fundamental del quehacer político, como el de abanderar causas sociales y de ser unos verdaderos políticos opositores y no lo que son actualmente.

Por eso los políticos como Joel Vargas Aguiar, que renunció con varios lustros de militar en el PRI y dejó el cargo de dirigente municipal en Mulegé. En ese mismo tenor por en Los Cabos, hizo lo propio Andrés Liceaga. Este último que encontró cobijo en el Partido Verde Ecologista de México, y gracias a su experiencia acumulada en el tricolor, y a pesar de su juventud, pronto fue electo mediante asamblea y ante la presencia de directivos del CEN del partido, es ahora el Secretario General del PVM en la entidad.

Andrés cuando era militante del PRI, realizó trabajo político para merecer el cargo de Secretario General del partido en el estado, donde pretendió reestructurarlo, reunificarlo, acabar con las cofradías, con los grupos que siempre estaban enquistados para controlar las asambleas donde se “seleccionaban” a los candidatos, tratar de cercar al partido a la militancia, pero siempre fue impedido por aquellos que solo buscaban su provecho personal.

Andrés Liceaga tiene poco tiempo al frente del PVME en la entidad, al que está reconstruyendo después de vivido el pasado proceso electoral. Ya trabajó para que Bernardo Montiel Ocho, otro que renunció al tricolor, sea ahora el dirigente municipal del Verde en el municipio de La Paz. Y está haciendo una labor de reconstrucción, para que los otros 4 municipios, también tengan a sus propio/as coordinadores.

Por lo que se observa, el nuevo dirigente estatal del PVM, está haciendo una labor para sumar perfiles preparados y capaces para echar adelante esta reconfiguración, porque quiere un partido no solo competitivo sino ganador, porque quieren participar en las elecciones del 2024, enfrentándolo de manera preparada y organizada, con candidatos en todos los frentes, en los 16 distritos locales electorales como para los cinco ayuntamientos.

Su capacidad de liderazgo, sus relaciones con los jóvenes y no tanto, le está llevando a sumar esos perfiles que busca para fortalecer al PVEM, como él lo explica “estamos sumando perfiles que sean propositivos y que tengan ganas de trabajar”. No solo es Bernardo Montiel, pues junto con él, hay varios más que se esta sumando al llamado para levantar al partido, en donde dijo, todos tendrán oportunidad de crecer. Cosa que no sucedía del PRI, donde siempre pesaban quienes lo controlaba. Por eso muchos, es una larga lista, de los que ya no querían y no quieren saber nada y a de ese partido perdedor.

De Bernardo Montiel, sabemos, tiene la encomienda de meterse de lleno a trabajar duro en las colonias y comunidades de La Paz, para escuchar a la gente y llevarles programas que resuelvan sus necesidades; con él, se habrá de integrar un buen equipo para poner en marcha una Agenda Verde en beneficio de los paceños, como lo dice Andrés. Y una de esas tareas, es cumplir con el compromiso de ser promotores de la cultura ambiental y de la protección de la ciudad.

Por lo que se refiere a Acción Nacional, poco o nada se sabe de algún plan de trabajo para restañar las heridas causadas en su pasado proceso interno para elegir a la actual dirigente Guadalupe Saldaña. Quien durante el transcurso de ese proceso, se comprometió a llamar a la militancia para trabajar unidos para la reunificación del partido, pero… sigue el mismo camino de su antecesor, que piensa que desde las oficinas de la Márquez de León, va a dirigir al partido y dar las señales a la militancia, la misma que se sigue quejando de la falta de ese acercamiento con la gente.

Al PAN, le pasa lo mismo que al PRI. Le siguen renunciando militantes, muchos de ellos, con bastantes años de haber sido fieles a ese partido, y los que están, siguen sin aceptar un liderazgo fatuo.

En la dirigencia del PAN, solo están aquellos que buscaron no quedarse sin chamba y encontraron un refugio para mitigar sus penas financieras, pues no aprovechan esos liderazgos que tienen en las alcaldesas Edith Aguilar como de Paola Davis, de Mulegé y Loreto, respectivamente, quienes han optado por trabajar para lo que fueron electas en lugar de hacer caso a una dirigencia sin sentido común de la realidad política.

PAN y PRI, y ahora el PRD, ni juntos, dan una. Su destino, con esos dirigentes, están condenados al fracaso político. Aunque no les guste esta crítica.