Mesías hipócrita

“Obrador no tiene la intención de solucionar problemas sino de crear caos, de crear cortinas de humo cada vez más incongruentes como fue su propuesta de paz para el conflicto entre Rusia y Ucrania”. 

Antonio Ceja 

El pasado fin de semana y en el marco de la celebración del Grito de Independencia, murieron asesinadas 20 personas en Silao y Romita en Guanajuato luego de que comandos armados cercaran esos poblados arrasando con niños, mujeres y hombres en sus domicilios sin que se tengan datos de los agresores. 

Lo anterior, es solo un ejemplo de decenas de casos donde la paz social ha sido trastocada ante la inoperancia de la mal llamada estrategia de seguridad implantada por Obrador casi desde que llegó al poder y donde los abrazos no han funcionado. 

Obrador no tiene la intención de solucionar problemas sino de crear caos, de crear cortinas de humo cada vez más incongruentes como fue su propuesta de paz para el conflicto entre Rusia y Ucrania. 

Solo una persona ciega, sorda y muda, se atreve a hacer un llamado a la paz mundial cuando, diariamente, se presentan masacres, secuestros, cobro de piso, desapariciones, feminicidios y miles de delitos sin que se mueva un solo dedo para atacar un cáncer que crece a pasos agigantados. 

Sin duda, el plan propuesto por Obrador es otra ocurrencia para tapar el sol con un dedo; una cortina de humo que solo sus seguidores aplauden y celebran sabedores de que esas acciones son de un estadista, de un líder que se preocupa por el bienestar del mundo; nada más falso. 

La propuesta de paz entre Rusia y Ucrania ya recibió una respuesta del cuerpo de asesores de Volodimir Zelensky: 

“¿Su plan es mantener a millones bajo ocupación, aumentar el número de entierros masivos y dar tiempo a Rusia para renovar las reservas antes de la próxima ofensiva? Entonces es un plan ruso”, dijo en las redes sociales.  

López Obrador no razona lo que piensa; se le hace muy fácil ir por el mundo proponiendo planes que nacen de sus sueños sin ninguna lógica o métrica comprobada. Dos veces exigió al presidente Biden que le “soltara” 50 millones de dólares para propagar en Centroamérica su programa “sembrando vida” ya que, según el macuspano, con eso se terminaría la migración hacia Estados Unidos. 

Candil de la calle, oscuridad en su casa. 

Cuando Obrador habla de paz, basta ver las condiciones de inseguridad que tiene el país que gobierna. Es el sexenio con más crímenes contra periodistas, los homicidios registran el mayor número en los últimos 12 años y los feminicidios no cesan cada día muriendo 12 mujeres diario. Habla al mundo sobre evitar la confrontación cuando él, diariamente, se refiere a sus adversarios, con mucho respeto, como conservadores, fifís, machuchones; llama pasquines a los periódicos que no comparten su forma de gobernar y acusa a los periodistas de estar vendidos, de corruptos y se ser promotores del conservadurismo. Así no se puede ir por el mundo pidiendo la paz y menos cuando su gobierno, antes anti militar, ha aprobado que el ejército se haga cargo de la “seguridad” del país cuando todos sabemos que ese es el primer paso que se da para forjar una dictadura.

López es un mesías hipócrita