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Preferencias electorales rumbo al 2021

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Los resultados que hasta la fecha han arrojado las empresas encuestadoras Massive Caller y Demoscopía Digital, sobre los posibles candidatos a la gubernatura en BCS rumbo al 2021, marcan ciertas tendencias y van mencionando los favoritos de los Partidos, Acción Nacional como del Movimiento de Regeneración Nacional. En este último, el que desde hace varios años aspira y ha manifestado abiertamente su interés por ser el abanderado morenista Víctor Castro Cosío, de estar en la cúspide en esas preferencias, pues ha estado cayendo en esas simpatías, y su principal rival al interior de Morena, Rubén Muñoz Álvarez, ya lo alcanzó y está a una décima de rebasarlo, de ahí mi apreciación del dicho aquél de que “caballo que alcanza, gana”. En cuanto a la primer empresa demoscópica, esta desplaza al profesor Castro ubicándolo en segunda posición de las preferencias y con una ventaja de 2 puntos.

Sobre este tema en particular, versará la entrega de hoy, por la connotación que representa.

Por una parte, mientras el profesor Víctor Castro Cosío, como funcionario federal (Delegado de la Secretaría de bienestar y responsable de los programas federales) desde el primero de diciembre del 2018, ha realizado intensos recorridos por toda la geografía estatal, aprovechando el cargo para promover los programas del Presidente de la República, al mismo tiempo que no dejó de “trabajar” en esa dupla de funciones -funcionario y político- para promover su imagen como viable aspirante a la gubernatura del estado por su partido Morena.

Sin embargo, carga sobre sus espaldas, como represente del Ejecutivo Federal, todos los fracasos registrados, ya sea por la desatención y nulo interés por atender desde el inicio, la emergencia sanitaria generada por el coronavirus y lo que esta provocó en los contagios como en los más de 52 mil decesos, ubicando a nuestro país, en el tercer lugar mundial y a punto de alcanzar le primera posición, por las víctimas que ha cobrado el Covid-19; la mala estrategia para apuntalar a las empresas para que estas no cerraran ni despidieran al personal (en Baja California Sur, perdieron su empleo cerca de 25 mil personas); la falta de claridad y efectividad de las supuestas becas “Benito Juárez” para los estudiantes, los apoyos económicos a los ninis; la falta de apoyos a los hombres del campo y del mar, a los ganaderos, el no hacer nada por frenar las altas tarifas de electricidad, nio defender a la población sudcaliforniana en cuanto a la construcción del cable submarino para interconectar a la red nacional de electricidad, para reducir las tarifas pero sobre todo los apagones; el entrometerse y comprometer a ciertos diputados de Morena acerca de no aprobar ciertas leyes para normar y mejorar la vida de la población, adjudicándosele el mote del “diputado número 22”; el esconderse para dar respuestas ante los graves problemas y carencias de los sudcalifornianos.

Por eso, el resultado de las encuestas que no lo favorecen. Cierto es, como muchos de sus allegados afirman, que tiene las preferencias del principal personaje de la vida política nacional para casi designarlo candidato a la gubernatura, como es el “dedo presidencial”. No se le objeta, pero una cosa lo que aquel diga y otra, que los mismos morenistas lo apoyen, porque ya se dieron cuenta, que si como delegado federal y representante presidencial no da resultados, menos lo hará si llega a la gubernatura.

Cuenta claro, con un ejército que no de voluntarios sino de empleados federales denominados “siervos de la nación”, como parte de su estructura política, ya que a través de ellos, además de enlistar a aquellos que requieren las becas y apoyos federales, promueve su imagen y va formando lo que podría llamarse sus estructuras, para que una vez logrado su objetivo, si es que lo obtiene, tener las bases para enfrentar a quienes serán sus o su adversario en las elecciones del 2021. Es

decir, violentando toda ley electoral, y como se ha visto en varias gráficas, ha promovido su aspiración personal aprovechándose de su estatus de funcionario federal, traicionando con ello a su propio presidente de la República, de no aprovecharse del cargo para fines políticos, porque eso, ahora, es un delito federal.

Por el otro lado, Víctor Castro se enfrenta a un partido, el suyo, con la total desorganización, carente de directivos, desde el estatal hasta los municipales, calificado como el partido para el manejo transparente de los recursos, o sea, toda una fichita con aquello de “no engañar, no robar ni traicionar al pueblo”. Un partido estatal que en promedio, maneja 1.6 millones de pesos al mes, solo de prerrogativas, pero nadie sabe en qué se utilizan, pues no ha rendido cuentas claras a los órganos electorales.

En cuanto a Rubén Muñoz, el actual alcalde de La Paz, según la empresa Demoscopía Digital, lo ubica en una excelente posición, y eso, sin haber hecho recorrido alguno por todo el estado desde el primero de diciembre del 2018, y a ello, se le suman los serios problemas económicos que enfrenta su administración, y más ahora con la pandemia, pero ha sabido manejar su imagen, aun y en contra del “fuego amigo” que emerge del mismo partido como de la gente de su principal adversario político Víctor Castro, para demeritar su trabajo.

Insisto, caballo que alcanza, gana.

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