“Rape-axe”: Así funciona el condón femenino con púas antiviolación

  • El condón tiene púas en su interior que lastiman al agresor, lo que le da tiempo a la víctima de huir y pedir ayuda.

Los casos de abuso sexual contra las mujeres en todo el mundo van en aumento, ante ello, una doctora sudafricana tomó medidas e inventó un condón femenino con púas que lastiman el miembro de los violadores.

La doctora Sonette Ehlers inventó “Rape-axe”, un condón que está diseñado para evitar violaciones debido a las púas en su interior que se adhieren al pene causando daño a los agresores, lo que brindaría la oportunidad a las víctimas de huir y pedir ayuda.

Se trata de un condón femenino de látex que se coloca en la vagina -procedimiento similar al de un tampón-, las mujeres que lo adquieran deberán tenerlo puesto en todo momento y no causa incomodidad, señala su creadora.

Ehlers explicó que el dispositivo permanecerá en miembro del agresor, quien deberá acudir con un médico para retirarlo ya que causa dolor al orinar y caminar, aunque “no rompe la piel y no hay peligro de exposición a líquidos”.

El “Rape-axe” ayudará a las autoridades y médicos a identificar cuando se trata de un agresor sexual, pues el ADN presente en éste será el mismo de la víctima y podrían identificarlo.

Historia tras la creación del “Rape-axe” 

Su creadora ha señalado que fue la historia de una víctima de violación la que la llevó crear el “Rape-axe”, quien dijo, entre lágrimas, recordar las palabras de su agresor: “Si tan sólo tuviera dientes ahí abajo”.

Sin embargo, el condón femenino antiviolación ha dividido opiniones entre quienes han apoyado la propuesta de la doctora Sonette Ehlers, mientras que otros señalan que se trata de una forma de “esclavitud” para las mujeres.

El costo del dispositivo es de 50 dólares, el equivalente a poco más de mil pesos mexicanos, por un paquete con 10 dispositivos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) Mujeres, informa que el 35 por ciento de las mujeres en todo el mundo “han experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja”.

La ONU señala que durante la pandemia de Covid-19 se quintuplicaron las llamadas de asistencia en algunos países, como consecuencia del incremento de las tasas de violencia de pareja: “La restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica elevan la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia en el ámbito privado en todo el mundo”.