Sanciones a Rusia tendrían un impacto global sin precedentes

Las medidas impuestas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ponen en peligro a 16,748 entidades repartidas en 21 países.

Las sanciones financieras anunciadas contra Rusia después de los ataques a Ucrania durante las últimas semanas, que contemplan la congelación de activos, el bloqueo del acceso a nuevo financiamientos, las restricciones a determinados tipos de operaciones y la exclusión de los bancos rusos de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT, por su sigla en inglés), afectan al menos a 70% de los activos del sistema bancario ruso.

Según estimaciones de la firma estadounidense CIAL Dun & Bradstreet, dedicada a análisis de riesgos de las empresas, los bancos rusos realizan diariamente transacciones por 46,000 millones de dólares, de las cuales 80% son en dólares, toda vez que casi 84% de los ingresos rusos por exportaciones se realizan en dólares y euros.

En el análisis de la firma estadounidense sobre las consecuencias para el mundo de la crisis entre Rusia y Ucrania precisa que los bancos rusos tendrían que cambiar los dólares a monedas locales o dirigirlos a través de medios alternativos, como el Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros (SPFS), que gestiona alrededor de una quinta parte de las transacciones nacionales, de grandes socios comerciales como China, o bien un mayor uso de las monedas digitales del banco central.

El gobierno de Estados Unidos, encabezado por Joe Biden, y países europeos han impuesto sanciones adicionales al presidente Putin y han aprobado sanciones contra el banco central de Rusia, así como la expulsión de varias instituciones financieras rusas de SWIFT.

A decir de la firma, “aunque las sanciones a los dirigentes rusos son en gran medida simbólicas, la sanción al banco central del país y a algunas de sus mayores instituciones financieras podría ser un golpe devastador, con graves implicaciones para la economía y las empresas”.

De hecho, La filial europea del mayor banco ruso, Sberbank, fue autorizada a declararse en quiebra, tras verse duramente golpeada por las sanciones, informó hace unos días el regulador bancario de la Unión Europea.

Efecto dominó

En el caso de la SWIFT, la Casa Blanca, junto con Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido y Canadá, anunciaron la expulsión de siete bancos rusos de esta red de alta seguridad que conecta a miles de instituciones financieras.

Mientras que la Oficina de Control de Activos Extranjeros que depende del Departamento del Tesoro de EU, impuso sanciones a siete grandes instituciones financieras rusas y a 13 empresas rusas, pero se hace énfasis en que la familia corporativa de estas empresas incluye 16,748 entidades repartidas en 21 países, según el estudio.

La regla de 50% de la OFAC impone sanciones a las empresas cuya propiedad combinada por las partes sancionadas es de 50% o más. Además de causar trastornos financieros a las empresas matrices finales en Rusia, las sanciones también perturbarían a las entidades de otros países que tienen relaciones comerciales con las empresas sancionadas.

Las entidades rusas deben a los bancos internacionales más de 121,000 millones de dólares, según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), que suspendió la membresía de Rusia la semana pasada. Los bancos europeos acumulan más de 84,000 millones de dólares en deudas totales. Francia, Italia y Austria son los más afectados. Mientras, que a los bancos estadounidenses les debe 14,700 millones de dólares.

Cadenas de suministro, paralizadas

De acuerdo con CIAL Dun & Bradstreet, al menos 374,000 empresas de todo el mundo dependen de proveedores rusos y más de 90% tienen su sede en Estados Unidos.

Mientras que, al menos, 241,000 firmas dependen de proveedores ucranianos. Más de 93% de estas empresas tienen su sede en EU. Otros países afectados son Canadá, Italia, Australia, China y Brasil.

Las empresas rusas se abastecen de bienes y servicios al menos 92,000 empresas situadas en los demás países. Alrededor de 55% de estas empresas están situadas en EU, China, India, Alemania y el Reino Unido.